De: MEDICOS GENERALES COLOMBIANOS
Enviado el: Miércoles, 23 de Abril de 2008 04:28 p.m.
Para: gerencia@medicosgeneralescolombianos.com
Asunto: EL MINISTERIO DE LA ENFERMEDAD Y EL "ERROR MÉDICO"

 

EL MINISTERIO DE LA ENFERMEDAD Y EL “ERROR MÉDICO”

En Colombia somos 42.000 los Médicos Generales. Representamos el 72 % del Total de Médicos que hay en nuestro País. Hagamos valer nuestra mayoría numérica ante nuestro gremio y ante la Sociedad.

Apreciado Colega Medico General Colombiano:

Reciba un saludo especial de parte de nuestra organización www.medicosgeneralescolombianos.com  

El día de hoy estamos enviando el pronunciamiento que desde la Vicepresidencia del Colegio Nacional de Médicos Generales de Colombia difundimos a propósito del un reciente estudio contratado por el Ministerio de Protección Social en el que se concluyo que el 18 % de las personas que ingresan a un hospital son victimas de ERROR MEDICO. El Vicepresidente de nuestro Colegio Nacional de Médicos Generales de Colombia, el Dr. Alberto Mendoza Aparicio realizó la siguiente nota de protesta, la cual compartimos y respaldamos desde la presidencia del mismo.

Cordial Saludo,

Juan Pablo Poveda Medina

MEDICO GENERAL

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EL MINISTERIO DE LA ENFERMEDAD Y EL “ERROR MÉDICO”

 

“Muchas personas son tan educadas que no hablan con la boca llena, pero no se preocupan de hacerlo con la cabeza hueca” Orson Welles

 

 

El señor Ministro de la Protección Social ha manifestado que con la asistencia técnica del Ministerio de Sanidad de España, se realizó un estudio durante los meses de septiembre pasado y febrero de este año, que involucró 2.287 historias clínicas de pacientes que estuvieron hospitalizados en diferentes centros asistenciales de Bogotá, Medellín, Cali, Tunja y Cartagena. Con base en este estudio, el Ministro Diego Palacio Betancourt concluyó que 18 de cada 100 personas que ingresan a un hospital son víctimas de los errores médicos.[1]

 

Es una obligación del Ministerio de la Enfermedad, eufemísticamente llamado de la Protección Social,  publicar dicho estudio para analizarlo bajo la lupa de la objetividad y el análisis crítico y no presentar cifras y datos aislados en forma acomodada y con intencionalidad perversa como usualmente suele hacerlo el Ministro Palacio.

 

Es curioso, que a raíz del brote rábico presentado en el Departamento del Cauca (Municipio de Santander de Quilichao), el Ministro suelte cifras en forma irresponsable que generen confusión con respecto a quién es el responsable de las muertes de los niños caucanos. Es tendenciosa lo forma como son presentados los hechos de manera que parezca que todo lo que dice es verdad. “El mentiroso crónico acaba creyendo su propia mentira[2]

 

Las políticas, las acciones, financiación y los resultados en salud pública expresados en indicadores son responsabilidad del Ministerio a su cargo. Según él, los contactos tuvieron un desenlace mortal por una posible mala calidad de la atención,  en un “diagnóstico equivocado”, por parte de los médicos que los atendieron en ese municipio.

 

Es una vergüenza mundial que Colombia en pleno siglo XXI tenga que reportar casos de rabia humana urbana (enfermedad del medioevo), y más aún, que ocasione la muerte a personas pertenecientes a una franja de población caracterizada como prioritaria dentro de los compromisos del milenio. A los niños caucanos muertos no les llegó la política de la Seguridad Democrática para ofrecerles Protección Social por la no vacunación de los animales domésticos ante el descuido del programa de inmunización y la baja de la cobertura del mismo. Es clara la negligencia administrativa del ente rector de las políticas de salud a nivel nacional.

 

Por qué no tuvo la entereza de asumir los costos políticos de estas muertes, cargárselas a su ministerio, a la subestimada política de salud pública y al sistema y modelo actuales, que por estar inmersos en una estrategia de mercado, sólo favorecen la rentabilidad económica por encima del beneficio social. La tan cacareada estrategia de la calidad de la atención, es un sofisma para cazar incautos, atribuyéndole solo a los profesionales de la salud  la responsabilidad de los resultados adversos y de los errores en la atención.

 

La atención en salud es el resultado de un complejo proceso en el que interactúan la contextualización político filosófica, el sistema-modelo de aseguramiento, la financiación, la forma como se prestan los servicios, las Entidades Promotoras de Salud, las Instituciones prestadoras de servicios de salud y los pacientes en toda su magnitud (nivel socioeconómico, cultural-educativo, raza, sexo, credo religioso,  partido o grupo político, edad, la adherencia a los tratamientos y recomendaciones médicas), entre otros. No debemos perder de vista que no somos una profesión de resultados sino de medios.

 

Bajo el anterior contexto, queda claro entonces, que el señor Ministro lo que busca es dejar en la mente de todos los colombianos que nosotros los profesionales de la salud, y más concretamente los médicos, somos los responsables de todo lo malo que sucede dentro de la dinámica del sector salud. Este es un viejo cuento manido mediante el cual el gobierno pretende olímpicamente salvar su responsabilidad con respecto a un modelo neoliberal que después de 15 años / 4 meses de implementado, lo que existe es un panorama sombrío y de pronostico reservado, ya que todos los antecedentes que originaron el actual SGSSS,  en la actualidad no solo persisten, sino que además de haberse agravados algunos, han surgido otros, lo cual ha generado la más profunda crisis  en la salud en toda la historia política del país.

 

Los siguientes hechos nos dan la razón:

 

1- La posición hipertrófica hacia el control del gasto por parte de las EPSs viene causando serio deterioro de la calidad en vista que cuando la reducción va más allá del punto hipotético a partir del cual se pone en riesgo al paciente, induce una mayor morbilidad, mayor mortalidad, mayor discapacidad y mayor insatisfacción del paciente.[3]

2-Se ha venido presentando a partir de la implementación del actual sistema y modelo un deterioro de la calidad de la atención, del profesionalismo y del capital intelectual del sistema, con el consiguiente detrimento del Acto Médico. [4]

3- La salud paso de ser un derecho a una mercancía y con ese tratamiento se exige a los médicos prácticas que los obliga a violar la ética médica.[5]

4-La productividad mal entendida, induce a una evaluación de resultados a través de la medición del número de actos médicos por unidad de tiempo, con la evidente afectación de la calidad de la atención.[6]

5-En el terreno de la atención en salud, la eficiencia económica tiende a disminuir la calidad, la oportunidad y la eficacia del servicio.[7]

6-El tener un Plan Obligatorio de Salud (plan de beneficios) que desde hace 15 años no se actualiza con los adelantos técnico-científicos genera mala calidad de la atención.

7-La tecnología obsoleta con la que se apoya la atención en las instituciones tanto públicas como privadas, es imposible renovarla o modernizarla en las condiciones de pobreza económica, ya que el Estado, el mayor deudor, no cancela los servicios que le corresponde pagar. ¿En estas condiciones qué calidad puede tener el servicio y por qué  responsabilizar a los profesionales de la salud el laborar en condiciones antiéticas?

8-“El conflicto y crisis que afronta la Educación Médica en nuestro país y la utilización de métodos pedagógicos caducos como el Método Crítico de Popper  “ensayo-error” no pueden producir profesionales de la salud idóneos y competentes. Esta responsabilidad recae en el Ministerio de Educación Nacional y no es competencia de los médicos ni de sus organizaciones.[8]

9-Las EPS comienzan a cuestionar la atención hospitalaria como el modelo preferencial para el trabajo del médico, razón por la cual, vienen impulsando volver a la atención domiciliaria u “hospitalización en casa”, “hospital semana”,  “hospital día” por ser menos costosa y por lo tanto más rentable.

10-La aprobación de una Ley de Talento Humano en salud que busca aumentar las probabilidades de ocurrencia de resultados no con calidad sino a un menor valor, exigiéndoseles a los profesionales y técnicos del sector el cumplimiento de unos requisitos permanentes de actualización para garantizar criterios de calidad con cargo a su ya pauperizado bolsillo. Los costos que dicha actualización trae consigo, es responsabilidad solo de los profesionales. La Ley no obliga al Estado, ni a los intermediarios, ni a los prestadores (públicos o privados) a financiar con tiempo y dinero dicho proceso.

11-La fatiga del profesional de la salud por jornadas agotadoras para compensar ingresos dignos, que sumada al mal pago, sin descanso, sin vacaciones, trabajando a destajo, etc. no pueden generar buenos resultados.

12-Las presiones, chantajes y restricciones a que son sometidos los médicos por los administradores de las IPS e EPS frente a la formulación de medicamentos, la solicitud de ayudas de apoyo diagnóstico, órdenes de procedimientos quirúrgicos y otros, inducen a mala calidad de la atención.

 

Todas las anteriores situaciones inducen al  error médico y generan daño a los pacientes por imprudencia, negligencia e impericia. Daños, dentro del cual, el médico poca responsabilidad tiene frente a las cuotas del Estado, las EPSs e IPSs. Otra cosa son los riesgos al que se someten los pacientes y que son inherentes a los procedimientos prescritos y que pueden presentarse a pesar de una buena práctica.

 

Una minoría de los colombianos recibe atención médica de buena calidad, la gran mayoría, recibe atención para pobres, “Medicina Basada en la Indigencia”. La calidad de la atención en salud recibida está en concordaría con el estatus socioeconómico de las personas. Esa es la realidad del país y la explicación del por qué dos niños pobres del departamento del Cauca mueren de rabia humana urbana. Los médicos no somos los responsables ni de la crisis de la salud ni del Estado de Salud de los colombianos.”Un solo caso de rabia es de altísima severidad, porque es el indicador de que el resto de la política sanitaria está cruzando por una debilidad muy grande”[9]. “No basta con matar a palos a los gatos o vacunar indiscriminadamente a los perros” lo que hay que hacer es establecer una racional  política estatal de Salud Pública de la que adolecemos.

 

ALBERTO G. MENDOZA APARICIO

Médico cirujano Universidad del Cauca

Especialista Administración de Servicios de Salud y Seguridad Social, Pontificia Universidad Javeriana.

Vicepresidente del Colegio Nacional de Médicos Generales de Colombia.

 

Bogotá, DC, 20 Abril de 2008

 

 



[1] Colprensa/El Universal “Víctimas de los errores médicos”; Caracol Radio “En Colombia se presentan errores médicos en 18 de cada 100 pacientes” 09/04/08.

[2] Urzola Delgado Alberto Enrique; Errores Médicos ¿Cómo evitarlos?

[3] ¿Cómo medir la Calidad?

[4]  Federación Médica Colombiana

[5] Patiño, José Félix

[6] Asociación Médica Colombiana

[7] Hernández Mario, El Derecho a la Salud en Colombia

[8] Mendoza Alberto; La Ley del Talento Humano en Salud y la Gestión del Conocimiento, Bogotá, Mayo 21 de 2007

[9] Lobo E, presidente sociedad colombiana de veterinaria, La rabia sigue al acecho, Claudia Cerón Coral, redactora, El Tiempo, domingo 20 de Abril 2008.